Existen, en nuestra Universidad, ciertos mecanismos y ciertas lógicas que guían nuestro paso por la institución. Muchas veces, gracias a un fino trabajo de los conservadores, de los que rechazan cualquier tipo de cambios, de los conformistas, estos mecanismos se naturalizan, se asumen como dados y la gente deja de preguntarse seriamente para qué están ahí. Sin embargo, todas las leyes que rigen nuestras Facultades tienen una historia, un principio y un fin específico para el cual se las construyó. El Sistema de Correlatividades no es la excepción, y llegó a nuestras Universidades argentinas como una de las modificaciones que impuso a la Educación Superior la dictadura militar del 66', con Onganía a la cabeza. En esta página trágica de nuestra historia, las ocho universidades nacionales fueron "intervenidas", anulando su autonomía y se inició una salvaje reforma para poner las casas de estudio al servicio de los grandes grupos económicos. Los métodos de aquella intervención no fueron menos terribles que sus objetivos, el episodio más recordado fue "La Noche de Los Bastones Largos", el 29 de Julio de 1966, donde se reprimió sin escrúpulos a estudiantes y docentes que se encontraban en la UBA.
El objetivo del Sistema de Correlatividades, en particular, era, mediante un orden administrativo, trabar la permanencia en las Facultades de aquellos estudiantes que no pertenecían a la Elite que podía dedicarse exclusivamente a sus estudios universitarios, gracias a sus posibilidades económicas. Simplemente obstaculizaban el desarrollo de la carrera del resto y les impedían avanzar, empujándolos hacia afuera de la educación superior.
La dictadura del 66' dejó graves consecuencias en la educación argentina. Una de ellas es que más de 3000 académicos, entre los que se encontraba gran parte de la materia gris más eminente del país, abandonaron la Argentina. Otras consecuencas duran hasta hoy, como es el caso de varias reglamentaciones que rigen nuestra Universidad, que fueron reforzadas por la LES menemista. En el caso de las Correlatividades, no sólo persiste la reglamentación, sino también un conjunto de falacias argumentativas (a veces implícitas) que las sostienen en el sistema sin que nadie se pregunte nada. Vamos a detallar algunas de esas falacias:
Falacia 1: "El que se quedó libre en una materia es imposible que pueda entender su correlativa" Afirmar esto significa desconocer lo falible de los exámenes y especialmente de la regularidad, donde están implicados muchísimos factores, como parciales, trabajos prácticos, asistencia... un estudiante puede quedarse libre por enfermarse en un recuperatorio, por inconvenientes para asistir, o por un problema de alguno de los integrantes de su grupo de trabajos prácticos. Esto de ninguna manera debería hacer que su carrera se extienda sí o sí un año más, pero hoy por hoy lo hace. De la misma manera, muchos estudiantes que comprendieron poco y nada la materia, aprobaron los parciales con 4 y participaron muy poco en sus grupos de trabajos prácticos, regularizan la materia y cursan sus correlativas sin ningún problema. En fin, los requisitos para regularizar no son para nada perfectos, y sobre todo cuando las condiciones de cursado son tan complicadas como en nuestra Facu.
Falacia 2: "Para comprender ciertos conocimientos es necesario manejar algunos conocimientos previos" Si bien esto es completamente cierto, no justifica la existencia de las correlatividades. Si un conocimiento previo es necesario para adquirir otro, no hace falta poner una regla que lo restrinja, simplemente el que no maneje el conocimiento anterior no va a poder comprender los conocimientos posteriores. Si existe un límite que pone el conocimiento, no hay por qué implementar un orden administrativo que lo fuerce. Estos órdenes administrativos son especialmente inadecuados en campos de conocimiento como el nuestro, donde la acumulación es esencialmente cualitativa y estamos tan lejos de un acuerdo en cuanto a cuál debería ser el ordenamiento de la carrera. Además, el intentar obtener un conocimiento y no lograrlo por no tener las bases necesarias, no deja de ser un aprendizaje totalmente válido.
Falacia 3: "Flexibilizar las correlatividades implica bajar el nivel académico de la Facultad" Esto no tiene ningún sentido por lo anteriormente expuesto, y detrás de este argumento muchas veces se encuentra la creencia de que únicamente son de buen nivel aquellos saberes a los cuales sólo pueden acceder unos pocos, y a cualquier intento de brindar más oportunidades en educación se lo ve como "bajar el nivel". Los que sostienen esta falacia en general pretenden que la educación siga siendo un rito de legitimación de una clase social favorecida, un filtro social. Nosotros, en cambio, pretendemos una educación para la liberación, que sea para todos y todas, y que sea la principal herramienta de promoción social. Un buen ejemplo es la escuela de Historia de la Facultad de Filosofía y Humanidades, a pocos metros de nuestra Facultad, que suspendió sus correlatividades y hoy sus profesionales son unos de los que más inserción laboral tienen en su campo de estudio.
Desde Sur en Psico el Miércoles 1/6 vamos a presentar un proyecto de flexibilización de las correlatividades porque creemos que hay una necesidad de realizar una acción urgente frente a las alarmantes cifras de la permanencia y el egreso (En nuestra facu, el promedio de tiempo para recibirse es de 9,16 años y hay un 53% de deserción. Estos números crecen todos los años). Pero además queremos invitar a toda la comunidad educativa a discutir, y a interpelar a los mecanismos que rigen nuestra institución; a no aceptarlos como dados y someterlos a una confrontación permanente con el proyecto de Facultad de Psicología que queremos.
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